5 CURIOSIDADES SOBRE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE CLORINDO TESTA

En el año 1958 el Estado Nacional Argentino asigna los fondos para la construcción de la nueva sede de la Biblioteca Nacional y constituye una comisión honoraria conformada por Jorge Luis Borges (entonces director de la institución) y eminentes bibliotecarios para que pudieran definir el programa de necesidades del nuevo edificio. En ese momento, las condiciones edilicias de la biblioteca (en su sede de México 564) comenzaban a dificultar la conservación adecuada para los libros.
El concurso se realizó finalmente en 1961 y resultaron ganadores los arquitectos Clorindo Manuel José Testa, Francisco Jorge Bullrich y la arquitecta Alicia Cazzaniga De Bullrich.

En este artículo recopilamos los datos y curiosidades más relevantes sobre esta emblemática obra de la arquitectura argentina:
La biblioteca durante su construcción - Año 1977

  • El edificio tuvo colocada su piedra fundacional en octubre de 1971, pero cada cambio en la administración pública, con los sucesivos cambios de gobierno, significaron retrasos, frenos y modificaciones para la obra. La biblioteca se vio finalizada recién durante la presidencia de Carlos Menem, en el año 1992. Sobre el proceso ejecución de la obra a lo largo de dos décadas, Testa citó en una entrevista una frase de Goethe: “Siguió su ritmo lento, sin prisa y sin pausas, como una estrella”.

  • El terreno en donde se ubica la Biblioteca Nacional es donde existió hasta fines de la década de los ´50 la residencia presidencial de la República Argentina: el Palacio Unzué, también conocido como Quinta Unzué. La antigua residencia se convirtió en un lugar de culto por ser el espacio en donde falleció Eva Perón, y su demolición fue ordenada en 1958 por la dictadura militar que derrocó al gobierno de Perón. 

  • Clorindo Testa decidió invertir el tradicional esquema de las bibliotecas en esa época (en donde las salas de lectura solían estar al nivel de la tierra, mientras que los depósitos se mantenían en los pisos superiores) haciendo que los depósitos se ubiquen en los subsuelos y las salas permanezcan elevadas. De esta manera, pudo darle a las salas una agradable vista al Río de la Plata. Al imaginar esa idea, Testa asoció la forma resultante del edificio con la de un gliptodonte: los grandes pilares de hormigón representan sus cuatro patas y la estructura en la parte superior simboliza el cuerpo.

  • El proyecto original incluía parasoles en los pisos superiores, que se encargarían de regular en ciertos horarios el ingreso del sol a las salas de lectura. A pesar de la insistencia del arquitecto sobre su importancia, ese sistema de protecciones nunca se realizó.
    Eva Perón saliendo del Palacio Unzué en 1946

  • Clorindo Testa era un hombre de rutinas firmes: todos los días vestía el mismo traje gris y tomaba un café en el mismo lugar, a metros de su estudio de arquitectura en la esquina de las calles Santa Fe y Callao, en la ciudad de Buenos Aires. Pero a pesar de sus rutinarias costumbres y su apariencia estructurada, pudo dar vida con su indiscutible creatividad a algunos de los emblemáticos edificios de la arquitectura argentina. Entre ellos, el Banco de Londres, el Centro Cívico de Santa Rosa, en La Pampa, o la ya mencionada Biblioteca Nacional. 










Mira el fragmento del capítulo 01, "Perenne y Caduco", de la serie documental ALTO CONTRASTE (2011) sobre la Biblioteca Nacional:



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