Un rascacielos de madera



Los noruegos han demostrado que con la madera se pueden hacer más que cabañas o casas de fin de semana. A 100 kilómetros al norte de Oslo, construyeron con madera el rascacielos más alto del mundo.

El edificio se encuentra ubicado junto al lago Mjøsa, el más grande de Noruega, en un entorno natural de gran belleza. La zona, conocida por su silvicultura y su industria de madera, hace que esta construcción sea todo un símbolo cultural de la región. "Mjøstårnet es nuestro primer edificio donde realmente explotamos las propiedades del árbol al máximo como material de construcción", explican desde el estudio de arquitectura. "Creemos que es emocionante ver que las construcciones de madera están viviendo un nuevo renacimiento, considerando las experiencias recientes en torno al impacto ecológico de la madera en las emisiones de gases de efecto invernadero".
Con 18 plantas y una altura de 85,4 metros, alberga apartamentos, oficinas, un hotel y un restaurante. En total son unos 10.500 metros cuadrados distribuidos en plantas de unos 640 metros cuadrados. En la planta baja se ubica el vestíbulo principal, la recepción y el restaurante. El segundo piso estará reservado para salas de reuniones e instalaciones técnicas, mientras las siguientes cinco plantas albergan las oficinas. En el resto del edificio se disponen las 72 habitaciones del hotel y los 33 apartamentos, que van de los 50 a los 180 metros cuadrados. Además de las estancias privadas, la torre contará también con un área de estacionamiento, un vestíbulo común y unos jardines públicos en la zona sur. Estará conectada también a un baño público de 4.900 metros cuadrados construido con vigas de madera laminada y elementos de madera maciza en la fachada.
Como explica el asesor ambiental y arquitecto Bård S. Solem, integrante del estudio de arquitectura responsable del proyecto, "el Mjøstårnet es un proyecto piloto que puede allanar el camino para otros proyectos sostenibles que exploran nuevas soluciones en cuanto a los límites en el uso de materiales. Los efectos ambientales que genera el uso de la madera en edificios altos pueden llegar a reducir las emisiones en la producción de materiales para las estructuras de carga desde un 35 a un 85%". Es, así, una solución a medida para los tiempos que corren y una forma de previsión de cara al futuro. "A largo plazo, necesitamos cambios en nuestra sociedad", explica Solem. "Debemos pensar de manera completamente diferente. Mjøstårnet demuestra que se pueden construir edificios grandes y altos en madera, con materiales sostenibles".

fuente: www.revistaad.es