Después del Domo


Desde hace 7 años que en Santiago de Chile, una vez al año se celebra la construcción de un lugar inédito. Estos lugares vienen y se van. Entran y salen camionadas de tierra, atados de mimbre, plantas vivas de choclo del Parque Araucano… Nadie sabe bien que se traman pero está la certeza de que una vez más el parque los sorprenderá con un nuevo folie.
Los pabellones son una especie de festividad. Una celebración al verano, al parque, a la vida en la ciudad, a la supuesta prosperidad del país y a la arquitectura. Es un sueño de verano. Pero a donde van a parar todas esas bellas ideas que una vez llenaron ese vacío? Nos encontramos ante una arquitectura de acumulación. Las imágenes se sobreponen unas con otras. En este escenario, las imágenes son mas fuertes; perduran, pero la arquitectura como tal es imperecedera. Reconocemos que esto es un problema disciplinar medular. Con esto en mente, trabajamos con la definición del pabellón como objeto autónomo de su imagen definitiva.

Condición desmontable. 
La oportunidad otorgada por el concurso Y.A.P. Constructo es una instancia en que se invierte tiempo, trabajo y recursos que creemos deben dar frutos más allá del encargo. Nos preocupa la vida útil de esta iniciativa.
La condición desmontable y durable en el tiempo de la estructura permite extender el alcance de esta iniciativa. Quiere conquistar nuevos y remotos lugares para proporcionar un espacio para la reunión y el encuentro. De este modo, el nuevo cuerpo tiene autonomía respecto al encargo, al tiempo en que se fabricó, al lugar en que se emplaza por primera vez y respecto a sus autores; es un cuerpo autónomo.

Curiosidades. 
Se busca poner en valor un lugar con una serie de eventos en un Parque ya consolidado y poder complementarlo con un objeto singular, frágil, liviano y traslúcido. Un cuerpo estable y resistente; aún siendo un artefacto ajeno, una curiosidad.
La investigación de Buckminster Fuller y la exploración plástica de la artista Gego genera objetos líquidos; una masa de aire en base a pequeñas piezas que componen un todo y nos recuerdan la potencialidad de estas estructuras, y son reinterpretadas para generar una espacialidad increíble por su densidad y esbeltez de elementos. La metodología para aplicar estos principios proyectuales del 60 es en base a una serie de obstrucciones, un juego de reglas que permitieron adaptar un modelo teórico a la tecnología y manufactura local. Las estructuras desplegables de Pérez Piñeiro, son una invitación a lograr montajes con un abrir y cerrar de ojos. Por otra parte, los ejercicios de estructuras inflables de los años 60 y 70 evidencian que la configuración del espacio vacío –o del aire- es uno de los temas centrales de la arquitectura, y por último la investigación de Kenneth Snelson muestra un desarrollo de componentes y piezas que aunque pertenecientes al mundo de la ingeniería, son también arte, y porque no; arquitectura.

Levedad y tensión.
La estructura abovedada se configura por un vacío suspendido de elementos esbeltos que flotan en el aire. Tiene una planta con forma de elipse inscrita en un rectángulo. Es una bóveda desmaterializada de 36 metros de largo, 16 de ancho y una altura total de 6 metros. El centro del recinto está liberado y los apoyos se sitúan perimetralmente. El transeúnte mira hacia arriba y se sorprende; intenta dilucidar como funciona un sistema como este, en que nada se toca y todo flota.
El sistema de domo tensado es una estructura progresiva que se aliviana hacia el anillo superior hasta reducir el peso de estas piezas aisladas al mínimo posible. Su forma está dada por la repetición de un sistema de reglas que otorgan rigidez y coherencia a la estructura de elementos comprimidos –tubos- y elementos tensionados –cables-. El sistema está compuesto por 5 estratos, cada uno con tubos de 1 a 3,6 mt de largo. Estos tubos soportan las cargas de compresión del entramado y se sostienen en posición vertical gracias a cables de 3 a 6 mm de espesor que funcionan tensionados.
Ambos elementos se encuentran en un nudo terminal en el extremo superior e inferior de cada uno de los tubos, diseñado para cada tipo de barra. Todos los elementos que componen la trama son materiales disponibles en el mercado –piezas industriales- a excepción del nudo terminal de cada barra y las bases de acero de los tubos que llegan al suelo (apoyo simple y estacas).

Experiencia colectiva. 
El proyecto es un ejercicio experimental y constructivo, hecho en base a un proceso sistemático de producción de piezas y su posterior ensamblaje, que dan cuenta de una secuencia artificial y humana. El proyecto tuvo un equipo de 4 arquitectos a cargo, 1 ingeniero japonés vía mail –con una visita memorable-, 3 encargadas del registro audiovisual, 1 iluminador, 1 maestro con experiencia en sistemas tradicionales de construcción y 24 alumnos con sus dudas, habilidades, interés e ingenio. Este interés –con el que contábamos desde un principio pues no sería posible esta cruzada sin él- fue genuino y estrictamente en el proyecto.
Así, el Parque Araucano se volvió un taller de investigación al aire libre, y los 30 personajes se volvieron un grupo en las cálidas noches de verano que fueron más de una vez motivo de celebración.

fuente: www.plataformaarquitectura.cl